La semana de 38 horas no se toca | ¿Por qué vuelven de nuevo los trabajadores belgas a las acciones y las huelgas?

El último proyecto de reforma de Peeters, el ministro de Empleo, forma parte de una ofensiva global de la Unión Europea en materia laboral. El objetivo es reducir los costos de la mano de obra a través de la prolongación de la jornada de trabajo, de la reducción de los salarios y del aumento de la flexibilidad. Tras los ataques contra la indexación de los salarios –( la vinculación existente en Bélgica de los salarios al precio de una serie de insumos) , ataque a las pensiones y a las personas enfermas. El Ministro ataca esta vez la regulación del tiempo de trabajo. ¿En qué consisten estas medidas que están desbordando el vaso y reactivando la resistencia social en Bélgica, como un eco de las protestas actuales en Francia contra la reforma del Código de Trabajo? 
 

Semanas de 45 horas y jornadas de 9 o incluso de 11 horas; facilitar las horas suplementarias, los turnos de tarde, de noche o de fin de semana; horarios cambiados con 24 horas de antelación; el trabajo temporal, como única perspectiva laboral... Si la reforma del ministro de Trabajo, Kris Peeters (CD & V) logra ser aprobada, va a transformar el día a día de todos los trabajadores. Veámoslo en detalle, con testimonios de quienes ya viven estas pésimas condiciones de trabajo que Peeters pretende generalizar.

La anualización del tiempo de trabajo

Hoy en día, en numerosos sectores y empresas vuestra semana laboral es de 38 horas. Bajo ciertas condiciones estrictas y negociadas con los sindicatos, tu jefe te puede pedir trabajar más. Son las llamadas "horas extra". Te tiene que pagar más por esas horas (el salario extra). Y si excede ciertos límites, también debe darte un "descanso compensatorio". "Recuperas" el tiempo extra. Este sistema de recuperación se basa en la idea de que trabajar mucho es malo para la salud. Si se excede un límite, el trabajador debe tener derecho a descansar. Este es el límite que el gobierno pretende ampliar.

Mañana, el tiempo de trabajo se calculará sobre la base del cómputo anual. Por eso se habla de "anualización". Concretamente, mientras se trabaje un promedio de 38 horas por semana durante el año, el jefe no deberá conceder un descanso compensatorio. Por ejemplo, podría hacerte trabajar seis meses 45 horas por semana y otros seis meses 31 horas por semana. En promedio, se han cumplido las 38 horas por semana. En la construcción, esto significará trabajar mucho durante el verano y quedarse en casa en enero. En el comercio, será difícil coger vacaciones en julio durante las rebajas. Sin embargo, habrá más vacaciones en marzo o en octubre, cuando los niños estén en la escuela y no se pueda ir de vacaciones.

Tu jefe puede incluso hacerte trabajar hasta 143 horas extras, frente a las 91 horas actuales, antes de tener que enviarte a la “recuperación”. Es el equivalente a 17 días hábiles de trabajo más al año.

100 horas extra: Trabajar más para... trabajar más

El gobierno también estableció un nuevo sistema de horas extraordinarias, además de los sistemas ya existentes. ¿En qué consiste?

El nuevo sistema le da dueño de la empresa el derecho de negociar individualmente con cada uno de sus empleados un paquete de 100 horas adicionales (ampliable a 360 horas, dependiendo de los sectores o de las empresas). Estas horas se podrán trabajar en cualquier momento, siempre y cuando la jornada de trabajo no exceda las 11 horas y la semana laboral las 50 horas. En concreto, las 100 horas suplementarias, permitirá a los jefeshacerte trabajarhasta 12 días más al año. Con 360 horas podrán hacerte trabajar 45 horas a la semana durante todo el año.

Negociar las horas extraordinarias a solas con tuempresario

A diferencia del sistema actual, el nuevo sistema no requiere justificación o motivación alguna por parte del empresario. Hoy en día, el jefe debe justificar por qué te pide horas extra (por ejemplo por una sobrecarga inesperada de trabajo). Y debe cumplir con los criterios establecidos por la ley. Además, en la actualidad, el jefe debe solicitar el acuerdo de la delegación sindical y del servicio de control de leyes sociales, que pueden denegar la introducción de horas extras si estiman que las motivaciones del empresario no están justificadas. En la propuesta de ley, no hay una palabra al respecto.

Por tanto el sindicato queda completamente anulado. Ahora te encuentras a solas frente al empresario para negociar este paquete de horas. Ni siquiera se necesita un registro escrito. Un simple acuerdo verbal es suficiente. 
Y la guinda del pastel para las empresas, es que las horas extraordinarias no deben ser recuperadas. O se pagan directamente o se acumulan en una "cuenta de la carrera" en la que se pueden acumularlas horas suplementarias o los días libres adicionales "para disfrutarlos más adelante."

Conocer el horario con 24 horas de antelación

Además de estas medidas, el Gobierno quiere negociar con los sindicatos una serie de medidas para determinadas categorías de trabajadores.

En Bélgica actualmente hay 800.000 trabajadores con un horario a tiempo parcial. Muchos tienen un horario flexible, que puede variar de una semana a otra. Su horario les debe ser comunicado al menos con cinco días de antelación, y los días y horas de trabajo están explicitadas en el contrato o en el reglamento laboral. Se proporciona una compensación por las horas que sobrepasen el tiempo de trabajo tipificado.

La reforma permitirá comunicar con 24 horas de antelaciónlos cambios en los horarios, sin tener que especificar en el contrato las horas y días de trabajo, y permite suprimir el salario extra en los frecuentes casos en que se supera el número de horas. Es el llamado "contrato de 0 horas", que afectará principalmente a las mujeres.

El trabajo temporal de duración indeterminada

En 2015, casi 100 000 temporales trabajaban a tiempo completo. Un record. Kris Peeters quiere facilitar el trabajo temporal y hacer de él un sistema fijo. La idea sería tener una especie de contrato indefinido con la empresa de trabajo temporal, que enviará al trabajador a realizar tareas en las empresas.

El trabajador temporal que firme un contrato de este tipo vivirá en una esclavitud moderna. No podrá rechazar un trabajo bajo pena de incumplimiento de contrato. En cuyo caso se arriesga a perder todos los derechos en caso de desempleo. El ministro también precisa que el trabajador no tendrá derecho a paro económico en caso de disminución de la actividad. Y hay una incertidumbre total sobre el monto de la retribución en caso de ausencia del trabajo. Este tipo de contrato también constituye una amenaza para el contrato laboral normal. Las empresas de trabajo temporal funcionarán cada vez más como oficinas de recursos humanos externalizadas, donde se podrá ir a recoger trabajadores siempre que se necesiten y donde se podrá ir a desembarazarse de ellos cuando sea necesario.

Por último, estos acuerdos constituyen una amenaza para la acción social. Los patrones y el gobierno exigen que los trabajadores temporales puedan trabajar en caso de huelga. " La producción, el volumen de ventas y el margen de beneficios deben aumentar, mientras que los costos deben reducirse ."Así resumía KrisPeeters la reforma laboral. En resumen: todo debe ir a favor de las grandes empresas y los trabajadores deben someterse. En realidad, ese es el contenido de la reforma. Pero los trabajadores valen más que eso.

Poner a los sindicatos fuera de juego

Muchas de las medidas de la reforma laboral requieren que los trabajadores negocien individualmente con su jefe, no a través de convenios colectivos o de acuerdos negociados con los sindicatos. Pero un trabajador individual no es igual a su jefe en una negociación. Y menos aún cuando hay 600 000 desempleados en espera de un trabajo. Las negociaciones individuales con el jefe establecen una relación competitiva con los colegas (entre quienes aceptan más horas, entre quienes reciben más horas ...). Este es el tipo de relación que prevalecía en el siglo 19, antes del desarrollo del movimiento obrero organizado. La organización colectiva de los trabajadores en sindicatos conquistó muchos derechos. Los mismos derechos que el gobierno está eliminando uno por uno: las prestaciones de desempleo, las pensiones, las vacaciones pagadas, la jornada de 8 horas …

Para romper estos logros, el gobierno y los empresarios también quieren romper a quienes lo han hecho posible. Por eso se pone a los sindicatos fuera de juego, definiendo un marco legal lo más amplio y flexible posible para llevar la negociación al lugar más bajo posible: primero al sector, a continuación, a la empresa y, por último, al propio trabajador.